Donald
Robertson: "Los periodistas, los políticos y los influencers son los
sofistas de hoy y el mayor peligro para el estoicismo"
El
psicoterapeuta cognitivo-conductual retoma las reflexiones de la obra de Marco
Aurelio y las entreteje con las técnicas psicológicas de hoy en 'Piensa como un
emperador romano'
El
escritor escocés Donald Robertson, autor de 'Piensa como un emperador
romano'.Temas de Hoy
J.
F. BORRELL
Actualizado
14/02/2024 - 21:00 CET
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Marco
Aurelio no solo supo liderar el imperio más importante y caótico de la
historia, el Imperio romano, sino que además supo hacerlo con temple y
sabiduría. Además, el que fuera emperador romano desde el 161 hasta su muerte
en el año 180 nos dejó 'Meditaciones', uno de los textos más valiosos y
vigentes para cualquier persona que desee controlar sus emociones frente a las
crisis de la vida moderna.
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Ahora,
el psicoterapeuta cognitivo-conductual escocés Donald Robertson retoma las
principales reflexiones de la obra de Marco Aurelio y las entreteje con las
técnicas psicológicas más actuales en 'Piensa como un emperador romano' (Temas
de Hoy), un libro que permite a quien lo lee a fortalecer el carácter, ser
resiliente, encontrar la paz mental y desarrollar las virtudes que hicieron de
Marco Aurelio, uno de los gobernantes más amados y respetados. Un libro que
permite al lector descubrir la filosofía estoica, la herramienta más poderosa
para enfrentar la adversidad y conquistar la ansiedad, el dolor, la ira, la
pérdida y la tristeza.
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El
escritor británico combina en 'Piensa como un emperador romano' el estoicismo
con los conocimientos de la psicología moderna, y el único planteado desde el
enfoque de la terapia cognitivo-conductual. El libro acerca al lector a la
filosofía estoica de Marco Aurelio para ayudarle a dominar sus emociones y
gobernar su vida y le ofrece una guía esencial para manejar los desafíos éticos
y psicológicos actuales. Miembro de la Royal Society for Public Health
especializado en la enseñanza de habilidades psicológicas a partir de
evidencias científicas y experto en la relación entre la psicoterapia moderna y
la filosofía clásica griega y romana, Donald Robertson ha atendido por Zoom a
Tiramillas desde Canadá.
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¿Cuál
es el argumento de 'Piensa como un emperador romano'?
Es
un libro sobre el último filósofo estoico del mundo antiguo que fue Marco
Aurelio. Y Marco Aurelio, quizá, es el filósofo antiguo sobre el que sabemos
más porque fue muy famoso. Fue un hombre que tuvo mucho poder y que protagonizó
numerosas historias que conocemos gracias a sus cartas. Sabemos mucho más de
Marco Aurelio que de otros filósofos antiguos, con lo que podemos contar su
vida, su historia, su filosofía y cómo utilizaba su filosofía, que por aquel
entonces ya tenía 500 años la filosofía que él aplicaba. Y en 'Piensa
como un emperador romano' yo trato de contar lo que nos ha llegado
sobre él entrelazado con sus notas y sus apuntes en las meditaciones que
escribió sobre su vida interior como filósofo. Y para combinar todo esto uso
algunas ideas de psicoterapia moderna, de psicología moderna, que tienen mucho
que ver con lo que él decía.
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El
estoicismo es una escuela filosófica fundada por Zenón de Citio en Atenas a
principios del siglo III antes de Cristo. ¿Cómo es posible que pueda seguir
siendo válida esta filosofía más de 2.300 años después?
Para
empezar, quizá los estoicos estaban en lo cierto en bastantes de las cosas que
dijeron y eso hace que que sus observaciones perduren en el tiempo y sean
eternas. Después, qué más ha hecho que esto fuera así, es que eran
observaciones fundamentales. La naturaleza de la filosofía es esa, hurgar
en la esencia de las cosas y llegar a esa esencia sin importar si estás
hablando con un antiguo senador romano o un responsable de un ejército
germánico o con el director de un banco, porque el estoicismo nos habla de los
fundamental y eso es algo que no cambia con el tiempo. El estoicismo sí que
evolucionó durante 500 años a través del Mediterráneo, en la antigua Grecia y
después en la antigua Roma, con lo que pasó por varios idiomas, por varias
culturas, por distintas clases sociales, ya que había estoicos que eran muy
pobres y vivían en la miseria y en la pobreza y había estoicos que eran muy
ricos como Séneca, que era el Jeff Bezos de su tiempo. Marco Aurelio también
era un hombre muy poderoso, pero Epiteto nació siendo un esclavo y tuvo una
vida muy sencilla y llana. Por eso el estoicismo perdura en el tiempo y es
eterno. Luego, en algunas áreas de la vida la humanidad ha progresado mucho y
en cambio en otras no lo ha hecho tanto o incluso ha retrocedido, y en el mundo
antiguo muchas personas que tenían preparación y formación entendían y
dominaban muy bien la retórica, el lenguaje y la escritura. Marco Aurelio se
formó toda su vida con expertos en griego y latín, en retórica griega y en
retórica latina, y en sus meditaciones encontramos a una persona con una gran
habilidad para escribir aforismos y frases cortas. Y eso en parte es porque su
forma de escribir es así, concisa y profunda, que es lo que hace que lo valoremos
y lo apreciemos hoy, porque escribir bien ayuda a transmitir las ideas.
Y, por último, el estoicismo ha inspirado a la psicoterapia moderna, la cual se
basa en la evidencia, así que por eso se ha popularizado tanto en las últimas
décadas el estoicismo.
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He
leído una definición del estoicismo que dice que es el valor de la razón para
sobrellevar el caos. ¿Está de acuerdo? ¿Y cómo valora usted la situación
geopolítica actual con la guerra de Ucrania, la guerra de Gaza y el aumento de
políticos populistas tanto de derechas como de izquierdas?
El
mundo siempre ha sido bastante caótico. Cuenta la leyenda, que el patrón de la
filosofía griega, Dios Apolo, combatió contra un dragón. Y mientras Apolo
representa la razón, el dragón representa la pasión, la ira, el miedo y la
confusión. Entonces, esa imagen de Apolo venciendo a ese dragón es el poder de
la razón, el triunfo de la cultura, de la civilización, que nos ayuda a
conquistar un instinto más caótico. En cuanto al augen del populismo, pero es
que el populismo lo crearon los antiguos griegos, porque fundaron la primera
democracia y enseguida la secuestraron los populistas que se parecen muchísimo
a los demagogos y los populistas de hoy en día. Ahora estoy escribiendo un
libro sobre Sócrates y la guerra del Peloponeso que tiene muchos paralelismos
con el mundo actual, si lo comparamos con la política y la cultura actual.
Salvando las distancias, la filosofía antigua es muy relevante si la comparamos
con el mundo actual, pero los antiguos griegos vieron que tenían que lidiar con
el poder de la persuasión de los oradores públicos y los sofistas, que eran
expertos de la manipulación y eran capaces de escribir discursos políticos muy
potentes. El estoicismo se desarrolló para ayudar a las personas a protegerse
frente a esa manipulación y esa persuasión que echaba mano del poder del
lenguaje. Y eso también pasa hoy en día. Ya no tenemos a los sofistas,
pero tenemos las redes sociales, los influencers, que son un poco la misma
amenaza para los jóvenes que están influenciados por esa manipulación verbal,
por esa persuasión y por esa retórica. Por eso a muchos jóvenes les
interesa el estoicismo, porque lo ven como una ayuda a la hora de sobrellevar
ese reto al que tienen que enfrentarse a diario.
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Le
iba a preguntar precisamente por eso. ¿Cuál considera que es el mayor peligro
en la actualidad para el estoicismo?
Es
una buena pregunta. Los propios medios de comunicación, la política y las redes
sociales. Hay algunas figuras en los medios de comunicación y en la política
que juegan con el miedo y con la ira y cuando más recurren a ellos, más
atención reciben con ese sensacionalismo que utilizan victimizando también a
grupos. Los sofistas antiguos se parecen mucho a los influencers de hoy
y para ello voy a poner un ejemplo. Uno de los influencers más controvertidos
en la actualidad es Andrew Tate, quien ha dicho que a él mismo le ha influido
Marco Aurelio, pero lo que dice él a los jóvenes es lo contrario de lo que nos
enseña el estoicismo. De esto modo, la amenaza hoy en día es que hay personas
que se benefician de evocar ese miedo y esa ira, que es a lo que se oponían los
estoicos, a la cultura de la culpa. Irónicamente los influencers hablan mucho
de responsabilidad personal, pero todo lo que dicen, anima a hacer todo lo
contrario, que es culpar a los demás constantemente. Los estoicos lo que
querían era que dejáramos de tener miedo de lo externo y mirar hacia dentro,
mientras que los influencers nos empujan hacia fuera todo el tiempo. Y creo que
los influencers son los sofistas de hoy y la mayor amenaza que estamos viviendo
en la actualidad.
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El
estoicismo cuenta con más de 2.300 años. ¿Cuánto tiempo de vida cree que le
queda?
Yo
creo que el estoicismo es eterno en cierto sentido porque estamos hablando de
más de 2.300 años, porque cuando Marco Aurelio leía estoicismo, el estoicismo
ya tenía 500 años de vida. Y antes había habido otros, poetas incluso, que
habían dicho cosas parecidas. Pero también podemos observar que algunas de
estas ideas las expresan el taoísmo, el hinduismo, el budismo y las filosofías
de otras culturas. Los estoicos, si lo hubieran sabido, lo hubieran valorado, porque
habrían visto que coincidían con las ideas de otras culturas. Séneca dijo que
la sabiduría es propiedad de todos y con eso lo que quería decir es que otras
personas de otras culturas, de otras escuelas o de otros lugares puedan llegar
a las mismas conclusiones. Yo creo que el estoicismo ha sobrevivido por las
ideas que son tan fundamentales y que seguirá existiendo mientras haya gente
que tenga interés en estos temas. Yo creo que la era de la tecnología nos ha
permitido vivir un renacimiento de la popularidad del estoicismo, un
resurgimiento, y quizá nos ha hecho ver algunos retos de la actualidad que nos
ayuda a resolverlos. Y eso me anima a pensar que tiene futuro esta corriente de
pensamiento, que va a ser relevante para las generaciones venideras.
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Hablando
de usted, ¿cómo nace su interés por la psicoterapia cognitiva conductual? ¿En
qué momento de su vida decide dedicarse a ello?
Yo
crecí en una ciudad de Escocia en la que la francmasonería era habitual. Mi
padre y muchos de sus amigos eran francmasones y la francmasonería es una
combinación entre ideas cristianas y filosofía helenística. Yo leí los libros
de mi padre y vi las cuatro virtudes cardinales, que mencionaban a Platón, que
es lo que despertó mi interésPero mi padre murió cuando yo tenía 13 años y fue
un shock, supuso un gran impacto y una crisis vital para mí, así que empecé a
buscar un guía porque no tenia la figura de mi padre y me volqué en los libros,
para ver si leyendo sobre budismo, hinduismo o cualquier libro que pudiera caer
en mis manos me podía ayudar. Después fui a la universidad, donde estudié
filosofía, pero me sentí frustrado al principio porque la filosofía que me
enseñaban parecía complicarme más las cosas porque era todo muy abstracto.
Entonces, pensé que la filosofía, de alguna manera, tendría que ayudarme a
entender la vida, pero en cambio me estaba confundiendo cada vez más. Y luego
descubrí a los estoicos. Cuando empecé a formarme en psicoterapia descubrí el
estoicismo y vi que la psicoterapia moderna tenía algo de influencia de los
estoicos, así que empecé a leer a los estoicos y entonces ya todo cuadró. Fue
como una epifanía, una revelación, porque los estoicos parecía que me daban una
filosofía de vida y describían técnicas que claramente eran equivalentes a la
psicoterapia moderna y describían ejercicios contemplativos como la propia
técnica de meditación. Pensé que no tenía que leer libros sobre filosofía
existencial, sino que podía leer a Séneca y Marco Aurelio y de ahí sacarlo
todo. Y al trabajar ya con pacientes en la consulta como psicoterapeuta, pensé
que la mejor manera de aplicar una técnica a otro es aplicársela primero a uno
mismo, practicarla uno mismo. porque si no sería un hipócrita. Pero en ese
momento no sufría depresión, ni tenía ninguna fobia ni ningún problema urgente
que resolver, así que tuve que aplicar la terapia cognitiva conductual de
manera más generalizada a la vida. Y ahí vi cada vez más la similitud con el
estoicismo. Y practicar el estoicismo y combinarlo con la terapia cognitiva
conductual me permitió ser más íntegro como psicoterapeuta porque encontré el
lugar para aplicar esa filosofía de vida y una manera de vivir coherente con mi
trabajo con los pacientes y creo que me hizo mejor psicoterapeuta.
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Veo
que en el antebrazo izquierdo lleva tatuada una frase y en el brazo derecho, un
dragón. ¿Qué significado tienen ambos tatuajes?
Le
pregunté a mi hija qué quería que me tatuara y me contrestó que un dragón, así
que me tatué un dragón celta, que para mí simboliza la serpiente, la pitón a la
que venció Apolo, el miedo, la ira y el caos que vive en todos nosotros.
Y en el antebrazo derecho tengo una frase antigua griega, del principio del
estoicismo que significa: 'No me ha pasado nada terrible a mí'. ¿Y eso
que quiere decir? Que son los juicios de valor los que nos hacen pensar que
algo es catastrófico y terrible. Nosotros decidimos cómo valoramos algo que ha
pasado, si lo valoramos como algo catastrófico y terrible o no. Y a veces se
nos olvida, y los estoicos nos lo recuerdan constantemente, que no es que haya
pasado algo catastrófico, sino que somos nosotros lo que catastrofizamos los
hechos y, por lo tanto, emitimos esos juicios de valor que nos alteran y dan
pie a la preocupación y la ansiedad.
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Como
experto en la antigua Grecia y en la antigua Roma, que en su época se cuenta
que parecía indestructibles, ¿cree que la sociedad occidental, tal y como la
conocemos, corre riesgo de desaparecer a corto o medio plazo como
desaparecieron la antigua Grecia o la antigua Roma en su día?
Sí,
el mundo siempre está en peligro. Los estoicos querían que contempláramos la
fragilidad de nuestra propia vida y la fragilidad de nuestra cultura. Marco
Aurelio lo dijo, que el resto de emperadores romanos estaban muertos, que había
estatuas de ellos por todos sitios, pero que eran estatuas, que habían muerto
todos pese a que habían sido muy importantes. Y que no quedaba nada de ellos
salvo sus nombres y sus estatuas. Y decía Marco Aurelio que un día sería él el
que sería un nombre y una estatua. Y todos lo vamos a ser. Pero hay que
recordar que las civilizaciones también han ido y venido y que los romanos eran
capaces de recordar el auge del Imperio ateniense con Pericles y echaban la
vista atrás y se maravillaban, por ejemplo, con el hecho de que hubiera podido
caer el imperio de Alejandro Magno antes que el suyo y que le había sustituido
otras cosas. El estoicismo nos ayuda a reflexionar sobre esta transitoriedad de
nuestra cultura. Claro que algún día alguien hablará español o inglés por
última vez y nuestra cultura será sustituida por otra cosa. Es difícil poder
predecir cuándo porque la historia nos sorprende. Por ejemplo, nadie fue capaz
de predecir la caída del muro de Berlín y el colapso del comunismo. Y la
historia también nos enseña que lo que nos rodea es la incertidumbre y que esta
incertidumbre es más profunda de lo que parece a primera vista. No hay que dar
por sentada nuestra civilización, para nada, porque la historia nos lo ha
enseñado. Parecía que el Imperio romano iba a durar para siempre pero no fue
así. De todos modos, también habría que preguntarse si realmente ha
desaparecido el Imperio romano, porque su legado permanece entre nosotros.
Entonces, no sé si las culturas realmente desaparecen para siempre o mutan,
pero sí sé que llegará un día en el que todo lo que nos rodea desaparecerá. Y
esto nos tendría que enseñar y ayudar a valorar el aquí y ahora.
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El
libro se titula 'Piensa como un emperador romano' y, para acabar la entrevista,
a mí me gustaría saber cómo piensa Donald Robertson.
Cuando
escogí el título, hubo quien me preguntó que cómo podíamos saber de qué manera
piensa un emperador romano. Pero es que lo sabíamos porque Marco Aurelio
escribió 'Meditaciones', que nos dice cómo piensa un emperador romano. Y en
algún sentido pienso que pienso como Marco Aurelio y a los que les interesa el
estoicismo hoy, la ironía es que seguramente tenemos muchas cosas en común
incluso con un emperador romano, porque vemos cómo lidia con sus deseos
sexuales, con su ira o con su frustración de manera que nos podemos identificar
fácilmente con ellas. ¿Cómo me planteo la vida? ¿Cómo pienso en mi vida?
Pues intento vivir desde la gratitud reflexionando sobre la transitoriedad de
las cosas y responsabilizándome de mi vida, sobre todo controlando mis deseos y
mis emociones y siendo profundamente consciente de como mis actitudes
contribuyen y dan forma a mis emociones.
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